El 7 de julio de 2010, se celebró el 150 aniversario del nacimiento del compositor Gustav Mahler. Aunque la importancia de su trabajo como director de escena  ha sido poco subrayada, su concepción de las óperas que dirigió en Viena en colaboración con Alfred Roller, contribuyó a renovar en profundidad las rutinarias representaciones  que dominaban hasta entonces el panorama vienés.

Última estrofa de sus Lieder eines fahrenden Gesellen, cantada por Christine Schäfer y dirigida por Ingo Metzmacher en Salzburgo, 2008, como pequeño homenaje.

Auf der Straße steht ein Lindenbaum,
Da hab’ ich zum ersten Mal im Schlaf geruht!
Unter dem Lindenbaum,
Der hat seine Blüten über mich geschneit,
Da wußt’ ich nicht, wie das Leben tut,
War alles, alles wieder gut!
Alles! Alles, Lieb und Leid
Und Welt und Traum!”

Ahí, junto al camino, hay un tilo,
¡y ahí por vez primera encontré el descanso en el sueño!
Bajo el tilo que nevaba
Sus flores sobre mí –
¡No supe cómo la vida continuaba,
todo estaba bien otra vez!
¡Todo! ¡Todo, el amor y la tristeza
Y el mundo y el sueño!

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