Die tote Stadt, Teatro Real, 2010

18 junio, 2010

 

“La ciudad muerta”, la visionaria ópera que  Erich Wolfgang Korngold compuso cuando sólo tenía 23 años pudo verse en el Teatro Real de Madrid desde el 14 al 30 de junio de 2010. La producción es la misma que la que se realizó para el Festival de Salzburgo en el 2004 y que luego viajó a Viena, Barcelona,  Amsterdam y Londres.

Se trata de uno de los montajes de Willy Decker mejor recibidos por la crítica. La escenografía y figurines son de  Wolfgang Gussmann uno de sus colaboradores más asiduos. La iluminación corre a cargo de Wolfgang Göbbel y el coreógrafo es  Marco Berriel. Para la reposición de esta puesta en escena  en Madrid, se ha contado con la dirección de la realizadora  Karin Voykowitsch.

Referentes culturales de la puesta en escena:

Utilizar la distorsión espacial para expresar un estado de angustioso ensueño es un recurso formal que ya Max Reinhardt  había empleado en el teatro en las primera décadas del siglo XX. El  cine expresionista alemán, siguiendo su inspiración, había torcido suelos y  paredes logrando transmitir así, con una potencia desconocida hasta entonces, los estados más febriles y atormentados por los que puede transitar un ser humano. El ejemplo más paradigmático es sin duda la asombrosa y aún hoy impactante película conocida como “El gabinete del doctor Caligari” (1920) de Robert Wiene.

Las pequeñas casas de paredes angulosas y deformadas  que aparecen en el Cuadro II de la ópera y que representan la ciudad de Brujas también recuerdan la distorsión y la iluminación muy contrastada de la película, que curiosamente fue estrenada el mismo año que “Die tote Stadt”. Esas casas diminutas y fantasmales con su movimiento deslizante son uno de los elementos más hipnóticos de la producción de Decker.

 

 

Anuncios